Superando el Sida

Información objetiva que desmitifica el Sida

Somos muchas las personas que estamos agradecidas al doctor Giraldo por sus esfuerzos durante años por desvelarnos los distintos aspectos del fraude del Sida y entre otros, los relacionados con el significado y valor del mal llamado Test de VIH, lo que ha supuesto un enorme alivio y tranquilidad para miles personas.

El Dr. Giraldo ha sostenido durante años el nulo valor de estos tests, tanto para detectar un virus que jamás ha sido visto como para detectar alguna condición física en especial, habida cuenta de la variedad de circunstancias, (tanto patológicas como no patológicas), que pueden provocar un resultado positivo en el test. El hecho de que, cuando se usa el suero sin diluir, todo el mundo resulte positivo en el test, (investigación llevada a cabo por el Dr Giraldo), añade más argumentos en este sentido.

Algunas personas estamos un poco desconcertadas por la deriva que ha tomado últimamente el pensamiento del Dr Giraldo, puesta de manifiesto tanto en su libro “Usando nuestra farmacia interior para prevenir y curar el Sida”, como en otras declaraciones recientes que atribuyen al resultado positivo del test de VIH un valor poco menos que determinante para la salud.

En el libro mencionado, el Dr. Giraldo sostiene la necesidad imperiosa de una personalidad específica para poder generar la seropositividad y el SIDA” y que “Sin una psicopatología específica no es posible la seropositividad ni el SIDA”. ¿En qué consiste esa “psicopatología específica”, común denominador según el Dr. Giraldo de las personas que han dado positivo en ese fraude de test? En la página 27 de su libro, el Dr. Giraldo afirma: “Como puede deducirse de los hechos anteriores, las personas seropositivas, por lo tanto, con mucha frecuencia viven insatisfechas, son depresivas, melancólicas, paranoicas, escogen estilos de vida autodestructivos y culpan a los demás y a la sociedad de sus males y problemas. Prácticamente todos son arrogantes y soberbios. Esta personalidad los acompaña toda la vida: desde antes de aparecer la seropositividad o el SIDA. Otra característica muy común es su “sentimiento de víctima” que se incrementa con el diagnóstico de seropositividad o de SIDA”.

 

No soy una eminencia académica como el Dr Giraldo, soy un simple médico general que ha vivido en carne propia este fraude y que lleva más de 15 años involucrado, desde la perspectiva disidente, con las personas que viven esta situación, es posible que en mi caso yo esté lleno de megalomanía, narcisismo y demás cualidades que el Dr Giraldo cita, pero me considero facultado para poder dar una opinión, que puede estar equivocada pero es la que tengo.

 

Me pregunto si no es algo contradictorio que un test inespecífico, que no detecta ninguna condición física en especial, sí detecte en cambio una condición “psicopatológica” específica y hasta qué punto podemos considerar como “características psicopatológicas” rasgos como la arrogancia y la soberbia, rasgos o cualidades que parecen más de índole moral que otra cosa. Así mismo me pregunto si no es suficiente ya la carga de moralismo que lleva en sí todo lo que es el Sida como para que vengamos ahora a hablar en estos términos y si esa forma de hablar no corresponde más a la Teología – y no de la Liberación precisamente- que a la Ciencia o al Psicoanálisis. Por mi parte, he de decir que si la arrogancia y la soberbia, (características presentes según Giraldo en “prácticamente todas las personas seropositivas”), son parte de esa “condición psicopatológica necesaria para generar la seropositividad y el sida”, mucho me temo entonces que la práctica totalidad de los médicos, (disidentes incluidos) tendríamos que dar positivo por fuerza en ese fraude de test.

 

Hay algo en el Sida que el Dr. Giraldo pasa por alto y es su carácter eminentemente yatrogénico, (algo provocador de daños cuyo origen está en el proceder médico, bien en sus diagnósticos, tratamientos, etc.), se olvida de que para que se produzca un diagnóstico de Sida, (y consecuentemente una muerte por Sida), es necesaria una actuación médica, (para el diagnóstico de Sida es imprescindible el test de VIH positivo), lo que debería hacer pensar, pues pone de manifiesto un hecho bastante sorprendente: puedes morirte de cualquier enfermedad sin necesidad de los médicos, pero para morirte de Sida, no, para morirte de Sida es indispensable que estén los médicos por medio.

 

El Dr. Giraldo, habla de humildad a las víctimas de esta situación mientras pasa por alto la gran deuda contraída por la ciencia médica y el papel que los médicos, sin pretenderlo deliberadamente y con toda la buena voluntad del mundo, juegan en las muertes que se dice “por Sida”. No niego el papel de las emociones en la salud, no niego tampoco el papel que juega en ella la responsabilidad que deben asumir las personas vih+, (sin la cual ningún médico, ni oficial, ni disidente, puede hacer nada por un paciente), pero creo que no se puede cargar las tintas, (en un problema como este), en aquellos a los que se puede calificar más como víctimas de un fraude que como enfermos.

Por otro lado, empezamos a estar cansados de ver lo fácil que es que personas que se estaban manteniendo relativamente bien durante años se nos vayan en un abrir y cerrar de ojos por las causas más absurdas una vez que entran en los hospitales, es por esa razón que estoy de acuerdo con el Dr. Giraldo en su recomendación de que los “seropositivos” no deben bajar la guardia y que deben cuidarse, pero no porque haber dado positivo tenga mayor importancia con respecto a la salud, sino para evitar en lo posible caer en manos de médicos y hospitales, pues es ahí donde reside el peligro y donde se muere la inmensa mayoría de las personas vih+ que fallecen.

Sin olvidar los hábitos tóxicos y nutricionales y demás estresantes inmunológicos que cita el Dr. Giraldo y dando por descontada la responsabilidad que deben asumir las personas en su salud, (la información pertinente sobre la otra cara del sida es también de una ayuda inestimable), el peor peligro, a mi juicio, que debe enfrentar una persona diagnosticada como vih+, no es el peligro de un inexistente virus, ni el derivado de una supuesta condición patológica implícita en esa etiqueta de vih+, sino en cómo los médicos enfocan sus problemas de salud y en cómo las tratan.

Estamos asistiendo a algo nunca visto antes y que pone de manifiesto el peligro que supone para las personas el mero hecho de tener encima esa etiqueta de vih+ cuando se mueven entre médicos y hospitales. Sin contar las malas prácticas médicas que se llevan a cabo por los especialistas del vih, (la última moda parece que es dar antiretrovirales al tiempo que tratan las infecciones oportunistas, lo que complica a menudo la resolución de éstas), proliferan cada vez más los casos de personas que teniendo un problema determinado de salud no son atendidas por los especialistas correspondientes, se podría poner infinidad de ejemplos, como casos de personas con anemias severas o con problemas serios de disminución de plaquetas, que son remitidas a los especialistas de infecciosas cuando deberían ser controladas por los servicios de Hematología, personas que están haciendo un ictus cerebral, (una emergencia médica que debería ser controlada en todo caso por los neurólogos), son derivadas también a los especialistas del vih, quienes se limitan a prescribir antiretrovirales, etc., etc. Incluso siendo atendidas por los especialistas correspondientes, esta atención se ve a menudo totalmente trastocada por el hecho de portar esa etiqueta, de lo que también se podría poner ejemplos.

Me pregunto si teniendo en cuenta lo que sabemos del test y viendo todo lo que está pasando, tiene sentido ponerse a discutir acerca de si la seropositividad tiene o no algún significado.

 

Con esto no digo que debamos guardar odio o rencor hacia unas personas que en todo caso se limitan a hacer lo que consideran correcto y a aplicar el protocolo, sino que hagamos lo posible para no caer en su juego. Tampoco digo que le tengamos que tener pánico a los hospitales, a los que es posible que tengamos que recurrir en más de alguna ocasión, según los casos, sino que estemos al tanto de lo que pasa, de cómo piensan y actúan los médicos, para poder evitarlo.

 

Cuidarse uno, ser responsable con la propia salud, además de ser algo con beneficios inmediatos para las personas, es una de las mejores formas de evitar darles a los médicos oportunidad de perjudicarnos y creo también que, al lado de las cosas que están pasando, la cuestión de si la seropositividad implica o no algo patológico, carece de relevancia.

Y por mi parte, si bien no comulgo con todo lo que dice el Dr Giraldo, sigo considerándolo un maestro y hablando de maestros, ¿No tenemos acaso mucho que aprender también los médicos, en especial los médicos disidentes, de los enfermos de sida que se han recuperado y de los millones de ellos que se mantienen sanos sin fármacos?

 

¿Qué podemos hacer los médicos disidentes para ayudar y apoyar mejor a las personas a las que esta situación afecta, teniendo en cuenta todo lo que está pasando y qué podemos hacer para contribuir a acabar con el sida? Estas cuestiones, que quedan ahí abiertas, son en la actualidad las principales cuestiones, a mi modesto entender, a las que debemos hacer frente los médicos disidentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Respuestas a esta discusión

Gracias
Manuel según tu opinión merece la pena su lectura. .ya me puse en contacto con el a través de correo. Gracias

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